jueves, 6 de noviembre de 2008

Mi querida Buenos Aires

Como me enamore de buenos aires. Tiene una figura como si fuera una mujer de curvas hermosas y perfectas, muy bella la sensación de poder andar por mi Buenos Aires. Tiene una personalidad tan hermosa que no caben posibilidades de no perder el corazón en esta ciudad.
Ame mucho sus calles tan amplias y con tanta luz, con unos arboles tan grandes y amplios que parecen terminar cerca de las nubes. Siempre hay algún niño o anciano en alguna esquina hablando o jugando a algo, con esa alegría tan de Buenos Aires.
Hoy te extraño horrores, no puedo estar un día completo sin recordarte y quererte aun mas. Es como dejar al amor de uno sabiendo que nunca vendrá a vos, que solo podes recordarla por fotos o aun peor, por esos maravillosos recuerdos que uno posee en un interior y no puede olvidar.
Lo que daría hoy por comer unas empanadas con una cerveza en alguna pizzeria de mi amada Buenos Aires, dejaría todo lo que tengo y mas. Ya aprendí a quererte como cuando nunca lo hice al estar allí contigo. Soy como esos niños que quieren mucho algún juguete cuando ya no lo poseen, a mi me pasa lo mismo, ahora que no te tengo, tengo una necesidad de caminarte, de olerte, de escucharte tan infinitas que por momentos me hacen doler.
Ya volveré, porque deje todo lo que tenia aquí y decidí volver, aunque no me convenía profesionalmente, fue mas el amor por vos que el billete aquí, por eso me vuelvo, porque quiero lo que quiero y no lo quiero no tener.
Hola Buenos Aires, te extrañe horrores y ahora te disfrutare como nunca.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Su lugar en el mundo

Re loco se fue a la playa, estaba muy feliz y lleno. Dejo su trabajo y salio para esa arena que lo hacia sentir libre, tenia un cosquilleo que le corría por todo el cuerpo que nunca lo podía explicar, estaba en su lugar del mundo. Era medio estructurado, pero a la vez un poco sin rutinas. Tenia su trabajo normal entrando a la mañana y saliendo por la tarde, pero todos los viernes se tomaba un par de cervezas en su jardín, se fumaba unas secas de su porrito que tenia y le cambiaba la visión del mundo. Veía esa posibilidad de poder cortar con tanto respeto y/o miedo a ciertas cosas de la vida que era muy feliz.
Ahí es cuando salia corriendo a la playa, llegaba a esa hora entre la tarde/noche y veia ese olor tan único, ese sonido de playa sin gente con el sol pero ya recibiendo a las estrellas, era tan mágica esa sensacion que ahí todo lo malo era llevadero, todos sus alegrías eran hermosisimos recuerdos y todos sus proyectos lograban rozar la mágica sensacion de ser posibles. Ahí era cuando era realmente feliz y con eso bastaba para tener fuerzas necesarias hasta su próxima visita a su lugar en el mundo.