viernes, 18 de julio de 2008

Mi amigo el canillita


Su kiosquito de diarios era su vida. No había nada mas importante en la vida para Fabio que su puestito. No importaba que de los 365 días tenga que trabajar 362, el era feliz con su puestito. Arrancaba todos los días a las 3:30/4:00 de la mañana, se subía a su bici y pedaleaba las 35 cuadras entre su casa y el puesto. Se calentaba unos mates con el calentador eléctrico, se comía unas galletas, esperaba a Rolo (el repartidor de diarios), acomodaba todos los diarios y preparaba los envíos para Rolo. Yo lo veía a Fabio todas las mañanas antes de ir al colegio y la verdad que siempre se lo veía feliz y contento al loco. Muchos años me preguntaba como carajo hacia para poder trabajar 7 días a la semana... TODOS LOS DÍAS, joder, que huevos Fabio. Es verdad que a las 13:00 se iba para su casa.
Cuando llegaba se comía algo, se dormía una siesta y a eso de las 16:00 ya tenia todo el día para el, para hacer lo que quisiese, todos los días.
Fabio siempre contaba la libertad que sentía al trabajar esas 2 horitas sin nadir ni nada al rededor y poder ser saludado por medio barrio todas las mañanas. El era feliz con esa situación, y la verdad es que era feliz en serio.
Uno lo veía al gordo con su mate y todo el barrio queriéndolo, era el canillita de todos, aunque para muchos era mucho mas que el canillita del barrio. Era el familiar que todos teníamos y que al salir o volver a nuestras casas pasábamos a saludar y a compartir unos mates.
Fabio tuvo su puesto unos 20 años, hasta que se enamoro de una mujer de Ecuador, Amanda.
Esta ecuatoriana era nueva en el barrio, habrá estado los 2 últimos años como vecina y fue como un flechazo mágico entre ellos dos.
Nuestro canillita había cambiado esos posters de Boca y de mujeres hermosas semi-desnudas por fotos de ellos. Sabíamos que el gordo se había enamorado, pero no tanto como para dejarnos.
Hoy Fabio tiene su puestito de diarios, pero en Portoviejo, al noroeste de Ecuador.
Trabaja menos horas que aquí, cambio el Clarín y el Olé por La hora y El diario. Pero sigue con sus mates y su amada Amanda.
El gordo viene cada año y pasa por el barrio, pero ahora el nos visita a nuestras casa en vez de nosotros pasar por su puestito.
Se te extraña mucho Fabio, desde el sur del mundo te mandamos uno de los camellos felices para que te cuide el puesto.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

I'm thankful with your blog it is very useful to me.

Anónimo dijo...

Creo que estoy por hacer lo mismo que el canillita.....
Me enamore de una chilena y por ahi me cruze la cordillera y me vaya para alla!!!

Aunque no se si les importara, los mantendre al tanto.

Gonza

Anónimo dijo...

Pololos!! Vete pa Chile po ueón! El amor es mas fuerte!! Chuta ueón!
Y de paso empezamos con el sueño Bolivariano!!

Aldo P. Stoy